
Un quiste es un saco lleno de líquido que puede estar en el interior del ovario o en su superficie. Existen distintos tipos de quistes. La gran mayoría son benignos aunque algunos pueden malignizarse. En mujeres jóvenes, suelen estar en relación con la función ovárica y pueden producir dolor e incluso una torsión ovárica. Las posibilidades de que esto suceda están en relación con su tamaño. Se piensa que las complicaciones son más frecuentes si mide más de 5 cm. Después de la menopausia, la presencia de un quiste es más preocupante. Aunque el cáncer de ovario es una enfermedad poco frecuente, resulta más común en edades avanzadas. La ecografía es la herramienta principal para su diagnóstico y con ella podemos además, determinar el tipo de quiste del que se trata.
En mujeres jóvenes, muchos quistes se resolverán espontáneamente. Nuestro protocolo de actuación se basa en valorarlos pasadas entre 6 y 8 semanas para ver si disminuyeron, se mantienen igual o incrementaron de tamaño. Si se requiere intervención, para la gran mayoría recomendamos cirugía por vía laparoscópica, aunque a veces es necesario recurrir a cirugía abierta. Después de la menopausia, el tratamiento es menos conservador y si aparece uno se suele recomendar cirugía.
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