Ginecología

En Clínica Cobián somos un equipo de especialistas en ginecología que nos dedicamos al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del aparato reproductor femenino.

Somos un centro de referencia en la utilización de la ecografía para el manejo de problemas ginecológicos. Contamos con ecógrafos de última generación, equipamiento para el diagnóstico y tratamiento de problemas en el cuello del útero, así como instrumental para la realización de histeroscopia ambulatoria.

En Clínica Cobián te garantizamos una atención personalizada en el cuidado de tu salud así como nos coordinándonos con otros profesionales sanitarios en caso necesario.

El objetivo de una revisión ginecológica es descartar que no existan cambios en los órganos reproductivos que puedan indicar riesgo de desarrollo de enfermedad. Si ésta se detecta en un estadio temprano, las posibilidades de que se pueda tratar y que no se convierta en una condición letal son muy elevadas.

Las revisiones ginecológicas siempre se realizan en función de la paciente y dependen de su edad, antecedentes médicos personales y familiares.

Durante una revisión ginecológica rutinaria:

  • se tomará historia clínica
  • se realizará examen abdominal y pelviano
  • se tomará citología cervical (Test de Papanicolau)
  • se realizará colposcopia (en caso de ser necesario)
  • se realizará ecografía transvaginal o transabdominal
  • se realizará examen mamario
  • se solicitarán, si proceden, pruebas complementarias como, mamografía, densitometría ósea o estudios bioquímicos u hormonales
  • daremos consejos anticonceptivos o de fertilidad si la paciente lo solicita

En Clínica Cobián tenemos especial interés en ecografía ginecológica. Realizamos ecografías para nuestras pacientes y también para pacientes de otros profesionales que nos lo soliciten.

¿Qué supone una ecografía ginecológica?

Inicialmente se te pedirá que nos comentes brevemente tu problema, la fecha del primer día de tu última regla (si procede) y si has tenido algún problema ginecológico o médico en el pasado.

La gran mayoría de las ecografías ginecológicas se realizan por vía transvaginal (a través de la vagina), por ser la vía óptima para valorar los órganos pélvicos. En caso de no ser posible, también ofrecemos la posibilidad realizarla por vía rectal o abdominal. Las imágenes obtenidas por vía abdominal no son tan buenas como las obtenidas por vía vaginal, por lo que, preferimos, si es posible, la vía vaginal.

Resultados

Las imágenes ecograficas se archivan en nuestra base de datos. Emitimos un informe que recoge los hallazgos de la exploración y pruebas realizadas y te entregamos una copia. Si acudes a nuestra clínica referida por otro especialista, te daremos otra copia para que le entregues a tu médico o se la enviaremos por fax o correo electrónico si nos lo solicitas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué una ecografía transvaginal?

Al colocar la sonda en la vagina, cerca de la zona a estudiar, obtenemos imágenes más claras y precisas más difíciles o imposibles de obtener por vía abdominal.

¿Cómo se realiza una ecogafía transvaginal?

Se introduce en la vagina una sonda del tamaño de un tampón. Para la gran mayoría de las mujeres la exploración no es dolorosa y no precisa tener la vejiga llena, lo que disminuirá incomodidades tanto durante la espera como en la exploración.

¿Importa si tengo el período?

No. Al menos que el período sea muy abundante, no afecta para la realización de la ecografía transvaginal.

¿Tengo que beber agua antes de la cita y tener la vejiga llena?

No. De hecho la vejiga vacía nos facilita la realización de la ecografía. Sólo necesitamos que tengas la vejiga llena si no podemos realizar la ecografía por vía vaginal y tenemos que optar por la vía abdominal. En este caso, te pediremos que bebas entre 1 y 2 litros de agua 90 minutos antes de la exploración.

Como resultado del incremento de la edad media de la población, más del 30% de la población femenina está ahora menopáusica. En los últimos años ha existido bastante controversia sobre el uso de la terapia hormonal sustitutiva. No es sorprendente que muchas mujeres estén confundidas y preocupadas sobre qué hacer para controlar sus síntomas y mejorar su calidad de vida.

Nos consultan mujeres que están comenzando con síntomas menopáusicos o que ya los tienen y quieren conocer más en profundidad ventajas y riesgos de los distintos tratamientos disponibles para ellas. Nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de mujeres menopáusicas (aliviando síntomas y disminuyendo el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, osteoporosis u otras patologías) basándonos en un estudio individualizado de cada una.

También valoramos a mujeres con menopausia precoz que, además de pedirnos consejo de cómo tratar sus síntomas, quieran valorar su fertilidad.

Síntamas

A corto plazo

Sofocos y sudores nocturnos son muy comunes durante la menopausia. Estos pueden ocurrir en cualquier momento e ir disminuyendo. Cambios de humor, irritabilidad y pérdida de concentración son otros de los síntomas de la menopausia. Además, la piel de la vagina y el suelo pélvico se debilita durante la menopausia causando malestar, infecciones y ocasionalmente incontinencia de orina. Muchas mujeres refieren disminución de la libido también.

Complicaciones a largo plazo

La osteoporosis es la complicación más común de la menopausia a largo plazo. La falta de estrógenos produce una disminución progresiva de la densidad ósea. Este proceso se conoce como Osteoporosis y al cabo de varios años incrementa el riesgo de fracturas óseas. Algunos casos de osteoporosis pueden producir problemas de columna, disminución en altura o fracturas de cadera tras traumas mínimos. La incidencia de enfermedad coronaria y trombosis incrementa después de la menopausia.

El cáncer de ovario no es una enfermedad con gran incidencia. Se le conoce como el asesino silente pues debido a la falta de síntomas se diagnostica tardíamente, cuando el tratamiento es menos efectivo. Por este motivo surgió la necesidad de buscar un método que detecte signos precoces de la enfermedad (screening).

¿Quién tiene riesgo de padecer cáncer de ovario?

La gran mayoría de los cánceres de ovario ocurren en mujeres sin antecedentes familiares. Aquellas que tuvieron la primera regla temprano y la última tarde tienen un riesgo ligeramente mayor.

Sobre un 5% de los cánceres ocurren en mujeres que tienen predisposición genética. Así, mujeres con historia familiar de cáncer de ovario tiene un riesgo incrementado de padecer la enfermedad. El riesgo es mayor con dos o más parientes de primer grado afectados (hermana, hija o madre) y menor si son de segundo grado (abuela o tía).

La evidencia para el screening

La evidencia para implantar programas de screening de cáncer de ovario en la población general no está muy clara. El screening no diagnostica una proporción importante de tumores y puede detectar otros no cancerosos que se sometan a cirugías innecesarias.

El programa de screening de cáncer de ovario:

  • se desaconseja en mujeres con riesgo bajo pues con alta frecuencia obtenemos resultados falsos positivos (nos dice que la paciente tiene muchas posibilidades de padecer cáncer cuando no lo tiene).
  • se puede ofrecer a mujeres con riesgo aumentado después de explicar detalladamente los pros y contras del screening.
  • es altamente beneficioso en mujeres con riesgo muy alto aunque no detecta el 100% de los cánceres, por lo que a este grupo de pacientes se recomienda la extirpación quirúrgica de ambos ovarios alrededor de los 40 años.

¿Cómo se realiza el screening?

Consulta inicial: Se determina el riesgo de cada mujer y se le explica en qué consiste las pruebas de screening y cuáles son sus posibles desventajas. Si decide someterse a ellas, se le realiza una ecografía transvaginal para valorar los ovarios y una analítica de sangre para determinar el marcador tumoral CA-125.

El hecho de encontrar un quiste en un ovario no supone que vaya a existir un problema serio. Muchos de estos quistes solamente requieren monitorización y se resuelven espontáneamente. Si se detecta un quiste que tenga características que sugieran malignidad, se recomendará cirugía.

Consulta anual: cada año se realiza una ecografía transvaginal y la determinación de CA-125 en sangre. Si surgiese alguna duda tanto en la ecografía como en la analítica de sangre, la revisión se indicaría antes.

Un quiste es un saco lleno de líquido que puede estar en el interior del ovario o en su superficie. Existen distintos tipos de quistes. La gran mayoría son benignos aunque algunos pueden malignizarse. En mujeres jóvenes, suelen estar en relación con la función ovárica y pueden producir dolor e incluso una torsión ovárica. Las posibilidades de que esto suceda están en relación con su tamaño. Se piensa que las complicaciones son más frecuentes si mide más de 5 cm. 
Después de la menopausia, la presencia de un quiste es más preocupante. Aunque el cáncer de ovario es una enfermedad poco frecuente, resulta más común en edades avanzadas. La ecografía es la herramienta principal para su diagnóstico y con ella podemos, además, determinar el tipo de quiste de que se trata.

En mujeres jóvenes, muchos quistes se resolverán espontáneamente. Nuestro protocolo de actuación se basa en valorarlos pasadas entre 6 y 8 semanas para ver si disminuyeron, se mantienen igual o incrementaron de tamaño. Si se requiere intervención, para la gran mayoría recomendamos cirugía por vía laparoscópica, aunque a veces es necesario recurrir a cirugía abierta. Después de la menopausia, el tratamiento es menos conservador y si aparece uno se suele recomendar cirugía.

La gran mayoría de las mujeres, sobre todo en edad reproductiva y alrededor del inicio de la menopausia, presentarán en algún momento de su vida, desarreglos menstruales (trastornos del ciclo). Los más frecuentes son periodos abundantes, irregulares o ausentes, dolorosos o sangrados entre ellos. Son casi siempre secundarios a procesos benignos y fácilmente tratables. Las razones para que sucedan son múltiples. Realizando una ecografía transvaginal y una analítica sanguínea para determinar niveles de hormonas circulantes, podemos descartar posibles patologías que causen estas alteraciones (pólipos, miomas y ovarios poliquísticos, entre otros).

El tratamiento de estas patologías puede ser médico, como por ejemplo la píldora anticonceptiva, o quirúrgico. Habitualmente, en Clínica Cobián realizamos toda la cirugía de patología benigna del útero por vía histeroscópica o laparoscópica. Solamente en casos que resulte imposible esta vía recurriremos a cirugía abierta.

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